Comprometidos con Dios: Momentos y Movimiento PDF Imprimir Correo electrónico

Comprometidos con Dios: Momentos y Movimiento

Joel Tooley

Misión Global – Coordinador de Movilización

Joel Tooley, con su esposa Pam y sus tres hijos (casi 4) sirven como misioneros de la Iglesia del Nazareno a lo largo de la frontera entre México y EE.UU. Joel sirve con el equipo misionero coordinando la Iniciativa de la Frontera y también sirve como el Coordinador de Movilización de Misión Global; ayudando a descubrir, desarrollar y comprometer gente en la misión de Dios. Como antiguo miembro del equipo pastoral de las iglesias en Oskaloosa, Iowa, Dayton (Parkview), Ohia; y Lenexa (Central), KS – también siendo parte del equipo de la JNI Global- Joel trae una valuable perspectiva al ministerio juvenil en temas relacionados a ministerio intercultural.

La familia Tooley está en el proceso de adoptar a una pequeña niña de México.

 

 

¿Cuál es la mejor historia, de una proposición de matrimonio, que hayas escuchado? En los EEUU, es la costumbre que un joven haga esta propuesta a su novia, después de que ellos han tenido una relación de noviazgo por un razonable periodo de tiempo. Propuestas de matrimonio varían de persona a persona. He escuchado de todo, acerca de jóvenes que han hecho la proposición sin haberlo pensado previamente (sin ningún anillo para dar) hasta propuestas muy caras y bien elaboradas que requirieron meses de planeación. En cualquiera de los casos, cuando la joven les responde “Sí” al muy nervioso joven, el compromiso matrimonial ha comenzado. Compromiso para estar casados…

Estar comprometido significa, “unirse, como por un voto, promesa, contrato, pacto”. Recuerdo perfectamente el día que le propuse matrimonio a la joven que ha sido mi esposa durante 17 años. El más profundo deseo de mi corazón era entregarme por completo para ser su esposo –hasta que la muerte nos separe. Ese voto, promesa, contrato o pacto permanece igual el día de hoy. En un sentido, aún estamos comprometidos.

En los momentos más profundos de mi vida, recuerdo de ocasiones en que yo he sido quien responde, “sí”. Tú sabes, esas ocasiones en que yo he sido el que ha recibido la propuesta –de parte del Todopoderoso. Primero, cuando me di cuenta de la necesidad de Dios en mi vida –tenía 7 años y mi padre me guió en oración para recibir la gracia de Jesucristo en mi vida. Yo dije, “sí” a la misericordia redentora de Dios. Ya como adolescente –durante un tiempo en el que estuve como voluntario para el Ejército de Salvación, durante una campaña para reunir fondos en la época navideña, recuerdo haber respondido, “sí” a otra propuesta de parte de Dios –una propuesta para servirle a El. Y, maravillosamente, en un momento cuando yo me di cuenta de que necesitaba consagrar todo, diariamente, al control de Espíritu Santo –yo respondí “sí” a esta otra propuesta.

He disfrutado mi compromiso con Dios. A veces, sin embargo, mi compromiso con él se nubló por mi compromiso con la Iglesia. He descubierto que cuando paso el tiempo y la energía centrado en las actividades de mi iglesia local, de los eventos de distrito e incluso eventos globales - es fácil dejarse capturar en el momento de esos eventos y perder la atención sobre el movimiento de Dios. Cuando eso sucede, me doy cuenta de que estoy pasando por la vida momento a momento - y no en el constante y progresivo movimiento de Dios.

Mucho puede decirse sobre la historia de la Iglesia y los movimientos históricos de Dios  -no voy a tratar de ser prolífico en la materia. Sin embargo, como un misionero... no, como un líder de jóvenes... no, como un seguidor de Cristo -estoy cada vez más inconforme con el simple paso por la vida momento a momento. Mi corazón se duele por ser parte de un movimiento del Espíritu Santo -un movimiento global- uno que esté haciendo historia en el sentido de identificar la obra de Dios en mi vida.

En su libro, "Los movimientos que cambian el mundo", Steve Addison captura la esencia de lo que los movimientos globales parecen. Él escribe:

Jesús fundó un movimiento misionero que ahora abarca todo el mundo. Sus seguidores son llamados a continuar su misión en el poder del Espíritu Santo.

Un movimiento es un grupo de personas que persiguen una causa común. Los movimientos se caracterizan por el descontento, la visión y la acción. Para bien o para mal, los movimientos cambian el mundo.

 

De los estudios de casos bíblicos, históricos y contemporáneos, podemos identificar cinco características recurrentes de la dinámica de los movimientos misioneros.

 

  1. Una Fe Ardiente

Los grandes movimientos de la fe cristiana se desencadenan a través de la presencia y el poder de Dios en medio de su pueblo que es fiel a su palabra, dirigidos por su Espíritu, y comprometidos en su misión. Jesús trajo a sus seguidores a la misma relación ardiente que él tenía con Dios Padre y Dios Espíritu Santo. Los envió a los confines de la tierra, con nada más que el mensaje de la salvación y la realidad del poder de Dios.

 

  1. Compromiso con la causa

La gente que cambia el mundo vive en alineación con sus creencias más profundas. Ellos construyen un ambiente que sostiene y refuerza el compromiso con la causa. Su agenda de cambios los lleva a una tensión con el mundo alrededor de ellos, pero ellos están profundamente conectados con su mundo. Esta es la combinación y distinción que capacita a los movimientos para ser catalizadores que producen transformación.

 

  1. Relaciones que contagian

El factor más importante en la decisión que una persona hace para adoptar una nueva fe es, una relación cercana y positiva con un creyente comprometido. Movimientos misioneros crecen exponencialmente cuando el evangelio se esparce a través de redes de relaciones preexistentes. Para continuar el crecimiento, un movimiento debe mantener relaciones abiertas con la gente que está afuera, y debe alcanzar redes sociales cercanas y nuevas.

 

  1. Una Movilización Rápida

Los movimientos misioneros se esparcen a través de esfuerzos de gente ordinaria. La propagación rápida del evangelio requiere el esfuerzo de no profesionales, quienes no dependen de financiamiento externo y no están estrictamente controlados. Los recién convertidos debe inmediatamente comenzar a compartir su fe y plantar nuevas iglesias. El papel de los líderes estratégicos es modelar un ministerio efectivo; ellos reclutan y envían obreros, y los entrenan para el trabajo.

 

  1. Métodos Adaptables

Para cumplir la misión, los movimientos más efectivos están preparados para cambiar todo acerca de ellos mismos, excepto sus valores medulares. No atados por la tradición, los movimientos se sienten libres de experimentar con nuevas formas y estrategias.

Los movimientos persiguen su misión con métodos que son efectivos, flexibles y reproducibles los cuales duran más y aún exceden la influencia de la primera generación de líderes.

 

Conclusión

Jesús nos llamó a participar en un movimiento misionero que un día alcanzará a cada tribu, cada idioma, cada pueblo, y cada nación. Estas cinco características apuntan hacia la manera en cómo podemos obedecer este llamado.

Como un misionero, líder  de jóvenes, y seguidor de Cristo –yo tengo esta propuesta delante de mí en todo momento. Esta es la proposición que pregunta: ¿Quieres ser parte de un movimiento del Espíritu Santo? ¿Cuál es tu respuesta?

¡Ten cuidado! Nunca sabes que sucederá si sólo respondes “sí”, sin pensarlo seriamente.

Mi esposa, -¿habrá pensado lo que su “sí” significaba en aquel día maravilloso de la primera de mayo de 1992? Ella podría haber considerado dos veces la propuesta que le hice. Ella pudo no haber escogido comprometerse en esta aventura de nuestro matrimonio. Ella no sabía que su “sí” nos llevaría a través de ministerios con gente arruinada por el pecado y con corazones rotos. Ella no sabía que su “sí” nos llevaría a ser parte de la vida de algunos de los más maravillosos amigos alrededor del mundo –en lugares como África, el Medio Oriente, Asia, Latinoamérica, y hasta en Kansas City. Ella no sabía que su “sí” al paso del tiempo, traería tres niños hermosos a nuestras vidas, a través del milagro del nacimiento, y uno más a través de la bendición de la adopción. Su decisión de decir “sí”, a mi proposición matrimonial, fue llena de fe y esperanza de algo relevante.

En 1 Samuel 3 –nosotros leemos la historia de un niño que fue dedicado al servicio de Dios, por su mamá, aún antes de nacer. El Tabernáculo era todo lo que él conocía. Sin embargo, Samuel fue sorprendido con la guardia baja, cuando Dios le hizo una propuesta en el medio de la noche.

En su libro, “Una fe valiente: Conversaciones Difíciles con Dios”, Jeff Edmondson captura la imagen de la historia en esta manera:

"De regreso a su cama una vez más, Samuel se puso cómodo. Respiró profundamente y cerró los ojos. El silencio de la noche volvió, tanto que, además de la respiración profunda de Elí, ahora puede incluso escuchar la trémula llama de la lámpara, que arroja su sombra inquietante en el techo.
Y luego, de repente, todo parecía diferente. Se sentía un calor, una presencia, allí mismo, en la habitación con él. Alguien estaba allí. Abrió los ojos y miró a su alrededor. No vio a nadie, pero no había duda de ello. Alguien estaba en la habitación con él. Pero, por alguna extraña razón, Samuel no tenía miedo. La presencia que sentía parecía acogedora, como si hubiera estado allí todo el tiempo.

Y entonces oyó la voz, la misma voz que había oído todas las otras veces. Pero esta vez era diferente. La voz era como un campo de lirios que se abrían simultáneamente en la luz brillante de una mañana de primavera agradable. Como el agua que fluye de repente de un pozo, presentándose a un viajero del desierto reseco y sediento. Como si la eternidad se había abierto y él estuviera viendo esto por primera vez. Y él no tiene miedo.

“¡Samuel! ¡Samuel!”. Era como si hubiera estado esperando toda su vida escuchar aquella voz que lo llamaba por su nombre. El conocía la voz.
“Habla, que tu siervo escucha”, le gritó (v. 10, NVI).
Y en ese momento, Samuel supo que su vida nunca sería la misma otra vez".

Samuel no tenía idea de cómo su vida iba a cambiar. El no tenía idea de cómo sería su compromiso con Dios. El no tenía idea. Sin embargo, él escogió comprometerse en el movimiento –el movimiento de Dios mismo.

Así que, qué pasaría si cada persona que lee este hoy, sin considerar las implicaciones de lo que posiblemente pasará en el futuro, dice “sí a la propuesta de Dios de unirse a El, en lo que El está haciendo alrededor del mundo, en nuestro país, en nuestra ciudad, nuestra iglesia, nuestro vecindario, nuestro hogar, nuestra alma… ¿qué sucedería si dijeras “sí” a su propuesta?

Si tú respondes, “sí” con una fe ardiente: un compromiso a su causa, un sentido por relaciones que contagian, una prontitud para moverte, una disposición para aprender y adaptarte a su creativo mundo… con seguridad podrás experimentar una vida más allá del momento a momento. Tú podrás ser parte del movimiento de Dios.

 

Preguntas para reflexionar:

1. ¿Cuáles son uno o dos movimientos históricos de la iglesia en donde se puede identificar que el Espíritu Santo se estaba moviendo?

2) ¿Qué sucede en su propio viaje espiritual que en ocasiones te distrae?


3) ¿En qué áreas eres más fuerte? ¿En qué áreas es necesario prestar atención?
a. Una Fe Ardiente
b. El compromiso con la causa
c. Relaciones que contagian.
d. La movilización rápida
e. Los métodos adaptables.

4) ¿Con qué dos personas puedes unirte en oración en esta semana, para ponerte delante de Dios, como Samuel, de una manera que puedas decir: "Habla, Señor, que tu siervo escucha"?

 

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